«A mi abuelo le debían mucho dinero en Cataluña»

Elvira recuerda que «después de la muerte de mi tío, mis padres les pidieron a unos amigos suyos, que trabajaban en la Tabacalera de Alicante, ayuda para que la tía Josefina pudiera conseguir un estanco. Solían adjudicarlos a huérfanos de guardias civiles, y como ella lo era, hicieron los trámites necesarios y se lo concedieron. La tía dijo que estaba lejos del centro y que no tenía dinero para ponerlo. Mi tío Vicente se ofreció para ayudarla con los gastos, y se preguntó qué iba a decir la gente si la ayudaba su cuñado».

«No pasó mucho tiempo hasta que la tía Josefina empezara a recibir dinero de publicaciones en Hispanoamérica y, ya algo más tarde, también en España -prosigue-. Los años siguientes, mi familia y yo estuvimos viviendo en varias ciudades diferentes y la tía Josefina y mi primo Manolín pasaron largas temporadas con nosotros. Mi madre la ayudó siempre que tenía que hacer alguna gestión». Sobre el padre de Miguel, también afirma que «mi abuelo nunca faltó al mercado de ganado los martes. Hacía sus operaciones de compraventa y, además, lo llamaban para mediar en los tratos de otros. Ya iba estando mayor, le debían mucho dinero en Cataluña, sobre todo en letras de cambio, y no le pagaban. Le aconsejaron que los denunciara y él dijo: 'A un hombre arruinado no puedo denunciarlo'. Y, al final, quedó arruinado él; no obstante, siguió yendo al mercado para continuar de mediador. Era un hombre extremadamente limpio, se lavaba tanto las manos que mi abuela decía que iba a pudrir las toallas. De alguna manera, parecía que quería trasladar su limpieza moral a lo externo».

 

MIGUEL HERNÁNDEZ

Biografía

Así vivió y murió el pastor que se convirtió en poeta

MIGUEL HERNÁNDEZ

Bibliografía

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